| Finca
de origen árabe y que posteriormente perteneció a
distintas familias de la aristocracia mallorquina, que son sus esmerados
cuidados nos permiten en pleno siglo CCI transportamos a la ruralía
mallorquina, pudinedo conocer las formas y utensilios para realizar
los trabajos artesanales de antaño.
Desde el tiempo de los romanos, el caudal de agua qie emana de la
fuente de La Granja ha sido de primera importancia y la razón
principal del posterior esplendor del predio. Tadavía en
nuestros días, el manantial viene siendo primordial en el
abastecimiento de la heredad y de la villa de Esporles. El magnífico
surtidor, de treinta pies de altura, da fe de la potencia de dicho
caudal.
La Granja fue de gran enterés para los moros, que dominaron
la isla desde el siglo X hasta el siglo XIII. En aquel tiempo existía
una alcarria, denominada "Alpich" en lengua árabe,
famosa pos sus molinos y excelentes aguas.
En 1229 Mallorca fue conquistada por el Rey Jaime I. Una vez establecido
su reinado, introdujo el sistema feudal, dividiendo la isla en cuatro
partes, una de las cuales fue asignada al Conde D. Nuño Sanz,
que se estableció en La Granja.
Nuño Sanz cedió La Granja a los monjes cistercienses,
quienes fundaron en ella el primer convento der císter en
Mallorca. Años después los monjes se traladaron de
lugar y la alquería de Alpic pasó a ser una granja
de la Orden dedicada a actividades agrícolas. De ahí
el nombre actual de La Granja.
El lugar, notable por su caudal de agua y por los bosques que lo
círcundan, ya era considerado entonces un paraíso,
cuya belleza fur aprecíada incluso por monarcas.
En el año 1450 la paz del lugar fue rota temporalmente por
los payeses de Esporles y Banyalbufar, quienes saqueraron las casas
y las tierras de la heredad como protesta por los abusos de sus
señores.
En 1474, el abad Joan Corones, en un momento de crisis de la orden,
vendió La Granja a Joan Vida. Pronto los cistercienses se
arrepintieron de haber realizado tal venta e intentaron recuperar
el predio por vía judicial. llegando incluso a utilizar su
influencia con la realeza, si bien ya nunca volverían a la
finca.
La finca fue pasando en manos de distintas familias a lo largo de
los años hasta que en 1985 el propietarío actual,
D. Cristóbal Seguí Colom, la comró.
En La Granja, lugar apartado del resto del mundo, la vida continua
igual que en sus tiempos pasados. El Archiduque Luis Salvador, George
Sand, Piferrer i Quadrado y otras personalidades han loado las bellezas
de este lugar, hoy abierto al público.
Nuestros visitantes podrán ver los artesanos haciendo sus
trabajos como trenzar la lana, trabajos de herrería, carpintería,
molido de harína, confección de tejidos, encajes y
bordados... Además podrán degustar una muestra de
los productos típicos mallorquines de elaboración
casera: buñuelos de viento, pan de higos, confituras, vinos
y licores... en un marco incomparable de frondosos jardines y fuentes
naturales.
La
paz y la tranquilidad de este maravilloso valle son algo que el
visitante nunca olvidará.
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